revista de divulgación del Instituto de Astrofísica de Andalucía

Pequeñas Miradas

Vida a bordo de la Estación Espacial Internacional

por Alvin Lodder
La respuesta
AUTOR
 
Alvin Lodder

 

Mini-científico y aspirante astronauta, neurodivergente y LGTB. Tiene siete años. Es vecino del grupo local, autóctono de la Vía Láctea, más concretamente terrícola, italiano/neerlandés/brasileño: lleva en la genética las ciénagas y los bosques. Nació en Granada, y actualmente reside y explora en la Armuña, una tierra de secano, entre garbanzos y encinas. Es muy fan de elfes y pitufes, le encanta leer (sobre astrofísica, genómica y ciencia toda), disfrazarse, extraer ADN, bailar, programar y cantar, siempre en compañía de sus ratas, Azalea y Gardenia.

 

La pregunta

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La mayoría de astronautas hoy en día pasan unos meses en la Estación Espacial Internacional (EEI, o ISS en inglés), que orbita la Tierra a unos 400 km de altura y casi 28000 km/h desde 1998. La EEI está compuesta por varios módulos fabricados en la Tierra y lanzados en diferentes misiones: el primero fue un pequeño módulo ruso, Zarya. También hay un módulo japonés – Kibo –, uno europeo de la ESA – Columbus –, uno estadounidense – Harmony – y el brazo canadiense – Canadarm2. Hay más módulos y dos naves Soyuz siempre listas. Me gusta porque, en lugar de ser una competición entre países, es un proyecto cooperativo de cinco agencias espaciales – incluida la ESA, European Space Agency.

La EEI sobre todo sirve para experimentar con la microgravedad, la incrementada radiación y todas las características de la vida en el espacio. Por ejemplo, al orbitar tan rápidamente, la estación da la vuelta a la Tierra en noventa minutos, con lo cual hay 45 minutos de luz y 45 de oscuridad. Las personas flotan libremente y cuando necesitan quedarse en un lugar, por ejemplo para un experimento o para hacer ejercicio, se pegan a una pared (no tiene mucho sentido hablar de suelo o techo) con cintas de velcro alrededor de los pies.

Les astronautas llevan a cabo experimentos de todo tipo: por ejemplo, trabajan con tardígrados, cultivan plantas – las cuales se confunden y no saben hacia dónde crecer –, miden cómo cambia el cuerpo en el espacio, analizan sangre, prueban medicinas, interactúan con robots y mucho más. Generalmente trabajan de lunes a viernes, nueve horas al día. A veces también tienen que encargarse de reparaciones, que pueden ser por fuera con el traje espacial o dentro. Por ejemplo, algo que pasa con relativa frecuencia es que se averían los cables de los paneles solares, única fuente de energía de la EEI: entonces alguien se pone el traje espacial y sale con las herramientas necesarias a través de una esclusa de aire (en inglés airlock o hatch). Eso se llama spacewalk, o paseo espacial. Mi astronauta favorita, Suni Williams, ha salido en paseo espacial siete veces, en total más de cincuenta horas.

Les astronautas comen y beben, pero se les hace más complicado porque la comida flota, la bebida flota, los tenedores flotan y elles flotan. Hay diferentes tipos de comida: uno de ellos es comida como crackers y galletas que vienen tal cual; otro tipo son platos deshidratados en una bolsa, que se rehidratan en una estación de rehidratación y se toman directamente de la bolsa con una pajita. Un astronauta dijo que el secreto es ponerle queso fresco o manteca de cacahuete o algo por el estilo a los crackers para que no vuelen muchas migas. Las bebidas también se toman en las bolsas, pasando por la estación de rehidratación.

El agua (no os va a gustar mucho) se recicla a partir del sudor y vapor y además de la orina, ya que cuesta más o menos 10.000$ llevar un kilo de alimento hasta la EEI. Cuando llega un transbordador o una nave, suelen llevar comida fresca, como fruta y verdura, que les apetece muchísimo, y desde 2015 también hay una máquina de café Lavazza diseñada especialmente para funcionar en la estación: se llama ISSpresso. ¡Incluso han inventado unas tazas 0G!

Les astronautas duermen en un cubículo cada une y se pueden atar una cuerda para no flotar por todos lados. Como no tienen las sensación de arriba y abajo, hay cubículos en todas las paredes, incluido el ‘techo’. También se quieren afeitar y cortar el pelo. ¿Cómo lo hacen? Tienen una maquinilla y un aspirador al lado y tienen que aspirar mientras se cortan el pelo. Las partículas de polvo o el pelo no caen al suelo como en la Tierra: la estación tiene un buen sistema de filtrado, igualmente les astronautas aspiran el aire y limpian entre dos y cuatro horas todas las semanas, los sábados por la mañana. Es interesante tener en cuenta que no se puede une duchar ni lavar la ropa. En lugar de ducharse, se pasan unas toallitas húmedas, se lavan el pelo con champú seco y la ropa solamente pueden cambiarla. En una entrevista, contaban que la estación espacial huele como un viejo gimnasio, pero al final une se acostumbra rápidamente y ya no se nota.

Por supuesto, se cepillan los dientes, siempre con la boca cerrada, aunque después se tienen que tragar el dentífrico o escupirlo en un pañuelo de papel. Y ahora uno de mis temas favoritos: el retrete. Es un poco asqueroso. Hay dos pequeños aseos a bordo, que se cierran con una puerta de acordeón. Dentro hay un montón de tipos diferentes de papel higiénico y dos artilugios. Hay un tubo amarillo que puedes acercarte y un bote fijo marrón con tapa. El código es el color: según lo que necesites, intentas meterlo todo por ahí. Aunque los dos tienen algo de succión, debe ser complicado hacer pipí y caca, cuando la caca flota, el pis flota y tú misme flotas. En los aseos también hay toallitas desinfectantes, para cuando se escapa algo. Por suerte, todo en la estación está anclado a las paredes o se puede fácilmente coger y volver a pegar con velcro.

En el espacio, por la microgravedad, la columna vertebral se alarga, se pierde masa muscular y densidad ósea, así que es importantísimo (de hecho, obligatorio) hacer ejercicio dos horas al día, para mantener la mayor salud posible. Tienen una bici estática sin sillín y otras máquinas para levantar pesas, correr (atades con un arnés) y hacer todo tipo de ejercicio. Hay ejercicios que en el espacio no se pueden realizar y otros que no existen en la Tierra y sí en el espacio, como por ejemplo subir y bajar con una sola pierna.

Les astronautas también se divierten. Hemos visto al capitán de una misión tocando la guitarra y cantando, otre con un gorrito de navidad y une que se había llevado Legos para jugar. También juegan con el agua, haciendo burbujas e intentando volar detrás de ellas y tragárselas. En su tiempo libre, la mayoría de astronautas va a un pequeño módulo acristalado que se llama cúpula. De ahí se ve la Tierra. Después de un tiempo, son capaces de reconocer por encima de donde están pasando, aunque esté todo nublado. También se comunican con personas en la Tierra, por motivos de trabajo y también personales, como hablar con sus familias.

Al final de su misión, vuelven a la Tierra con la Soyuz, una pequeña nave espacial rusa: hay dos siempre ancladas a la estación. Hay un compartimento para basura que durante el regreso a la Tierra se suelta y se quema al entrar en contacto con la atmósfera. Les astronautas viajan con el traje sobre un asiento construido a medida de sus cuerpos y equipo de emergencia por si aterrizan en un lugar inesperado. A causa de la aceleración, sienten que su peso aumenta muchísimo, como si un luchador de sumo se les sentara encima. Luego aterrizan, generalmente cerca del cosmódromo de Baikonur en Kazajistán, la mayor y más antigua base espacial del mundo.

Un astronauta italiano, Paolo Nespoli, ha escrito un libro titulado ‘Dall’alto i problemi sembrano più piccoli’, o sea ‘Desde arriba, los problemas parecen más pequeños’: para mí es una perspectiva bonita y muy inspiradora. Cuando descubrí lo que era une astronauta, me emocioné y estaba muy feliz: dije que quería convertirme en astronauta e ir al espacio inmediatamente. Cuando mamá me dijo que no se podía tan fácilmente y desde luego no con mi edad, me decepcioné mucho y me dio una llorera tremenda. Me encanta jugar a astronautas, me he fabricado un cohete de cartón y uno de los mejores regalos que he recibido en mi vida fue un viejo casco de moto pintado para poderlo acoplar a mi traje espacial de ropa de esquí. He leído muchos libros y artículos sobre el tema, he entendido cómo se hace une astronauta y me estoy preparando: ojalá pueda tener esta suerte increíble algún día y experimentar esto.

La Estación Espacial Internacional. Crédito: ISS